jueves, 5 de noviembre de 2009

Together we're invincible

Whitout words to say... Muse!!!



Follow through
Make your dreams come true
Don't give up the fight
You will be alright
Cause there's no one like you in the universe

Don't be afraid
What your mind consumes
You should make a stand
Stand up for what you believe
And tonight
We can truly say
Together we're invincible

During the struggle
They will pull us down
But please, please
Lets use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible

Do it on your own
It makes no difference to me
What you leave behind
What you choose to be
And whatever they say
Your souls unbreakable

During the struggle
They will pull us down
But please, please
Lets use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible

Together we're invincible

During the struggle
They will pull us down
Please, please
Lets use this chance
To turn things around
And tonight
We can truly say
Together we're invincible

Together we're invincible

sábado, 18 de julio de 2009

Columna enmarihuanada Por: Héctor Abad Faciolince

Opinión| 14 Mar 2009 - 10:00 pm

Columna enmarihuanada
Por: Héctor Abad Faciolince
ACABO DE FUMARME UN PUCHITO de marihuana. Los miles y miles de libros de mi biblioteca, de todos los colores, están bailando conmigo.

Es como si los hubiera leído a todos y me saludan de lejos, moviendo las páginas como viejos amigos. No sé por qué, miro a mi novia y se me parece a Nefertiti; casi nunca la había visto tan bonita. Yo sé que los libros no bailan y que mi novia no es Nefertiti; pero verlos bailar y verla como Nefertiti es una experiencia bonita. Irreal, pero bonita.

Daniel Pacheco, columnista de este periódico que valientemente se declara consumidor de drogas, nos está invitando, antes de que prohíban la dosis personal, a que hagamos una manifestación portando “una dosis de personalidad”. Yo espero poder asistir y pienso llevar una soga. Es la soga con la que podría ahorcarme, pero con la que espero no tenerme que matar. Quiero tenerla a mano, por si me da la gana, nada más. Porque ni Uribe ni Uribito, ni Palacio ni Palacito, me lo pueden impedir.

Prohibir el porte y el consumo personal de marihuana o de cocaína, para que no haya drogados, será tan eficaz como prohibir las cuerdas y el matarratas para que no haya suicidas. Si uno se quiere matar y no encuentra cuerdas, se busca un precipicio o se cuelga de un bejuco. Lo que defendemos quienes defendemos la dosis personal es la libertad. La libertad, incluso, para jodernos la vida, si la vida nos jode y nos la queremos joder.

Hacía años que no me fumaba un porrito de marihuana. Me la consiguió un amigo; empacada al vacío, punto rojo de la Sierra Nevada de Santa Marta. De lo mejor del mundo. En Ámsterdam la venden carísima. Tengo sed; tengo los ojos rojos. Acabo de poner las Variaciones Goldberg, de Bach, tocadas por Glenn Gould. Siempre me ha parecido, estando sobrio, que es una música celestial. Ahora, con el efecto del punto rojo, me parece que he llegado a un paraíso musical superior.

Cojo un viejo libro que me estaba saludando mucho. Es de un autor inglés consumidor de opio. Dice algo muy interesante. Dice que cuando uno consume opio comprende que “lo único real es el dolor”. No voy a probar nunca el opio; no debo. He estudiado y sé que produce una adicción irrefrenable. Si no la produjera, probaría también opio, pero la educación me dice que no lo debo hacer.

No fumo tabaco, por el cáncer. Si Uribe y Uribito prohibieran por completo el cigarrillo, me pararía frente al Palacio (y frente al Palacito) a fumarme un Pielroja, dos Pielrojas, cien Pielrojas. Dice Nefertiti que ella no confía en aquellos que no se toman ni un trago. Algún demonio muy hondo tendrán que ocultar. Si Uribe y Uribito prohibieran el alcohol (con lo que les gusta), me conseguiría una botella de ron de contrabando y me haría encanar.

Cuando prohíban la dosis personal, por la pica, me voy a parar a fumar marihuana en la puerta de la Catedral. Para que me lleven, obligado, donde un policía y donde un psiquiatra. Le mostraré al psiquiatra todos los libros que he leído, todos los libros que he escrito, toda la música que he oído y todos los cuadros que he visto con la percepción exacerbada por la droga. Y si quieren, que me encanen. Si me encanan, llevaré una cuerda. Si me quitan la cuerda, llevaré los cordones de los zapatos. Si me quitan los zapatos, dejaré de respirar. Para qué respirar donde no hay libertad.

Creo que ya se me pasó el efecto. No creo que me haya hecho ningún daño. El que se sienta dañado por mí, que arroje la primera piedra. Adiós, me voy p’al cuarto a dormir con Nefertiti. Bien comprendo la envidia que les da.

lunes, 8 de junio de 2009

Rammstein - Stirb nicht vor mir (Don't die before I do)

"Die Nacht öffnet ihren Schoß
Das Kind heißt Einsamkeit
Es ist kalt und regungslos
Ich weine leise in die Zeit
Ich weiß nicht wie du heißt
Doch ich weiß dass es dich gibt
Ich weiß dass irgendwann
irgendwer mich liebt

He comes to me every night
No words are left to say
With his hands around my neck
I close my eyes and pass away

I don't know who he is
In my dreams he does exist
His passion is a kiss
And I can not resist

Ich warte hier
Don't die before I do
Ich warte hier
Stirb nicht vor mir

I don't know who you are
I know that you exist
Stirb nicht
Sometimes love seems so far
Ich warte hier
Your love I can't dismiss
Ich warte hier..."

I'm thinking about you.
Now I know that you exist and I am just here waiting for you.

Adios suiza

Y a las 5.20am salió el sol, pero yo no reaccioné sino hasta una hora después, cuando ya me había despedido de todos, cuando el sol ya estaba en su lugar habitual y yo ya estaba sola.

Odio esa sensación. Es como que perdí el momento…perdí el sentimiento que acompaña el momento… entonces el sentimiento llega tarde, cuando por fin tienes un poco de tiempo y piensas: pero, ¿por qué diablos no los abracé por más tiempo o más fuerte? ¿por qué no les demostré que en realidad sentía una gran tristeza de dejarlos y que estaba muy agradecida por todo?

Claro, siempre es igual en estas situaciones…la inmediatez del check in, de la inmigración, el abordaje…al final te olvidas de vivir el momento, por pensar en cumplir con los requerimientos… odio que los requerimientos me arrebaten el momento…

No sé cómo será para él. Sólo han pasado 14 minutos y ya lo extraño. Tantos momentos arrebatados por los requerimientos… tantos.

Sabía que cuando todo pasara, cuando por fin tuviese un momento para pensar, la depresión me apretaría los huesos desde adentro. Era inevitable…

El aeropuerto está un poco vacío a esta hora. Dos hombres monos y altos hablan en alemán a pocas sillas frente a mí. Acaban de encender las luces de la sala de espera y una señora con rasgos hindúes limpia el piso. A diferencia de Colombia, las personas que trabajan en los oficios de limpieza o vigilancia, especialmente los inmigrantes, no son amables, cuando los miras no te sonríen. Creo que parecen enojados.

Venir a Ginebra ya no me parece increíble. Algo en mí lo aceptó con una naturalidad estúpida. Hace tres meses era casi un sueño. Hace un mes estaba entrando por este mismo aeropuerto y ya no estaba nada sorprendida. Ahora me voy y sigo pasmada, pero cuando pienso en las personas que conocí, en los momentos que pasé con ellas… esa sí es una sorpresa.

No sé si esos momentos eran posibles en otro país, pero cuando los recuerdo no pienso en Suiza como el país, sino en una casa con una niña monita que me sonreía o un perro que quería caricias, pero que esperaba pacientemente detrás de la puerta. En los largos días o las noches llenas de luz. Pienso en el atardecer de las 9 de la noche... Pienso en un cuarto pequeño, con una pequeña ventana decorada con un vitral y él ahí, dormido profundamente... me detengo a saborear este recuerdo... y luego...

Pienso en un ciervo corriendo, un tejón caminando junto a la carretera, un zorro caminando en la ciudad tranquilamente con un pedazo de comida en la boca…

No sé qué diablos pensaba antes de venir… creo que pensaba más en la ciudad misma, en los edificios, o en los paisajes, pero no pensaba en lo que hay adentro. Por eso la Suiza de las postales no me ha tocado tan en el fondo como las personas, mis amigos, los animales, los detalles que no aparecen en la publicidad…

Llevo en mi portátil como 1400 fotos. En estos viajes hay tantos requerimientos (que me hacen perder los momentos) que me obsesiono por fotografiar todo, para que no se me olvide tan rápido. No sé si es una buena estrategia del todo, porque se vuelve otro requerimiento…

jueves, 2 de abril de 2009

El grito


AH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Si las palabras pasan con tanta velocidad que no puedes escribirlas y llenas de rabia bajan derechito a tu dedos, dejándote impotente para desahogarte de una manera coherente… terminarás gritando cosas sin sentido, llena de rabia y con lágrimas secas. Es el comienzo, es el síntoma…pero no harás nada, no cambiarás, no gritarás, no mandarás todo para la mierda, por el contrario guardarás todo bien adentro.

Tiempo después estarás ahogándote en tus propias prioridades… prioridades que escogiste para encontrarte, pero que terminaron por alejarte de ti misma.

No habrá poemas, no habrá historias, no habrá felicidad en ese camino, aunque haya premios, reconocimiento y tal vez hasta dinero, sólo quedará una mueca extraña en tu cara, llena de necesidades no satisfechas.

Envejecerás sola y tu piel marcada con los gestos de amargura – gestos que ya has visto en otras personas y que aunque te advertiste a ti misma que no pasaría, están ahí en tu cara… Podrás estar sentada en un avión, sentada frente a un computador, escribiendo nuevamente, qué pasa? qué he hecho? Pero ya no habrá remedio. Ya la piel tendrá las marcas…las marcas de un grito que guardaste… de la ira que escondiste…de las caricias que abandonaste… por seguir el camino del ÉXITO.

martes, 24 de febrero de 2009

The story of us

Ayer, después de ver los problemas en la frontera de "paouis" (los vecinos de paises en conflicto), pude ver en perspectiva y darme cuenta que vivimos en un paraíso!!!

Tu silencio...

Como quien tira de una cuerda que se romperá,
tirar, tirar, tirar, tirar, tirar...
Como sin darse cuenta rozar un poco más,
los ojos aún cerrados para no afrontar
que el aire es de cristal,
que puede estallar,
que aunque parezca extraño, te quiero devorar.
Que el aire es de crital,
que puede estallar,
que aunque parezca extraño, te quiero devorar.

Besos de agua... por 1,34428497 años de felicidad sin tregua en un mundo mágico llamado paouis.

viernes, 13 de febrero de 2009

Un nuevo llamado de atención a la humildad.

Pablo tiene muy buenas ideas y una actitud difícil. Todos soportan su actitud porque saben que normalmente es buena persona y es muy inteligente, pero él no puede notar su problema porque es absolutamente inconciente.

Hay ciertos gestos que la gente copia desde la infancia y después usa de una manera involuntaria. Él tiene un gesto muy molesto para los demás. Es muy guapo pero cuando ese gesto de desagrado aparece en su rostro...desagrado y arrogancia, todos sienten que lo odian. Para Milán Kundera los gestos de los individuos son una inspiración para nuevos personajes, si Kundera tomara el gesto de Pablo para crear un personaje, realmente sería un personaje vil.

Hoy Pablo tuvo una reunión con una persona que admira por su experiencia y su trabajo. Es uno de los jefes de la oficina con un carácter muy fuerte y, es ese carácter fuerte de ambos lo que los mantiene separados y casi en competencia. Sin embargo, desde hace un tiempo Pablo se resignó a aceptar que en el fondo siente admiración por ese jefe y ha tomado una actitud más pasiva. Están reunidos para revisar un artículo que Pablo escribió hace tiempo y el jefe hace la supervisión. Digamos pues que son co-autores. Es una reunión de poca importancia en términos reales, pero muy importante en la simbología de Pablo.

Llegó a la reunión entusiasmado porque quería realmente trabajar con esa persona, pero al llegar, ese hombre que tanto admira, lo miró con desidia y empezó a hablarle rápido sobre los errores que habían en el artículo. El gesto odiado de Pablo apareció inconcientemente en el rostro y el jefe empezó a hablarle con más énfasis...

Estamos ahí con ellos, en una situación cotidiana de oficina. Una explosión de egos y frases célebres sobre temas profundos. Defienden sus puntos de vista con furia y en un momento el jefe toma su posición de mando y hace un llamado de atención a Pablo.

- ¿Por qué es tan difícil trabajar con usted? Le pregunta.
- Pablo cambia su rostro inmediatamente y se dedica a asentar con la cabeza evitando el contacto visual.

Se marcha humillado.

- ¿Por qué siempre quiero ir rápido? ¿por qué cierro mis ojos y empiezo a correr tras la meta sin detenerme a pensar? ¿por qué lucho siempre con tanta fuerza como si me estuvieran atacando? - Reflexiona.

No es la aventura más grande del mundo, es una simple situación cotidiana en la oficina, pero se siente tan humillado que cree haber aprendido algo... y eso sí es novedoso, no se aprende algo nuevo todos los días en la oficina.

sábado, 7 de febrero de 2009

La sonrisa


Yo le temo a la calle y a la gente. Sé que no es bueno vivir así pero es inevitable.

Un hombre va caminando serio. Tiene ese gesto en el que las cejas se juntan y hacen una arruguita en la frente. Además del gesto tiene un rostro brusco, fuerte y una mirada encogida, amarilla, sin brillo, sin horizonte, como si estuviese enfermo pero luchando. Una mirada que ve las cosas hoy y ahora, sin futuro y sin nostalgia del pasado. De esas que te dan miedo porque parecen ser capaces de cualquier cosa.

Se sube a un bus lleno de gente, lleva dos bolsas no muy grandes y negras en la mano, se nota que están pesadas. Yo, que voy sentada en la primera silla junto a la puerta, lo veo que sube y pienso: si viese a ese hombre caminando en la calle me cruzaría de andén inmediatamente.

Tiene la piel con cicatrices y mis ojos juzgan esas bolsas misteriosas. El bus avanza y el hombre con sus bolsas no encuentra la manera de sostenerse...no se ve angustia en su rostro sino enojo.

Lo pienso un segundo. Si estuviéramos en la calle él me robaría...pero aquí no puede hacerme nada.

Necesita ayuda? Le pregunto.

Sube la mirada agresiva y al verme, sonríe de una manera tan brillante que todo su rostro cambia. Veo su alma disfrazada con ese rostro enojado, me pasa las bolsas y dice gracias. Su sonrisa me recuerda a un lindo niño con el que salía antes.

Con sus manos ahora libres se acomoda de pie en el bus. Me mira de vez en cuando para confirmar que sus bolsas están a salvo.

Llegamos a "Siloé" donde se bajan casi todos los pasajeros, entre ellos él, que me pide las bolsas y me mira sonriente a los ojos... no sé porque logró sonrojarme...creo que sentí que así como yo vi su alma, él vio la mía...

No fingí sequedad. A veces lo hago para mostrar que ayudé por cortesía y no por algo personal. Lo miro y un poco rojita le sonrio también. Fue un gesto sutilmente coqueto, sentí que a los dos nos daría alegría recordar ese corto momento en el que detrás de los prejucios de ambos, sólo somos dos personas más, que se sonrien...

miércoles, 21 de enero de 2009

Vértigo


Is vertigo the fear of falling? "No, vertigo is something other than the fear of falling. It is the voice of emptiness below us, which tempts and lures us, it is the desire to fall, against which, terrified, we defend ourselves." Kundera, Milan. The Unbearable Lightness of Being.

Once again I feel
The hole growing inside

Once again I dream
I can touch the sky

Some days
I just wanna pass away...

Some days I dont touch you like I used to...

I am missing the beauty... just that.