martes, 24 de febrero de 2009

The story of us

Ayer, después de ver los problemas en la frontera de "paouis" (los vecinos de paises en conflicto), pude ver en perspectiva y darme cuenta que vivimos en un paraíso!!!

Tu silencio...

Como quien tira de una cuerda que se romperá,
tirar, tirar, tirar, tirar, tirar...
Como sin darse cuenta rozar un poco más,
los ojos aún cerrados para no afrontar
que el aire es de cristal,
que puede estallar,
que aunque parezca extraño, te quiero devorar.
Que el aire es de crital,
que puede estallar,
que aunque parezca extraño, te quiero devorar.

Besos de agua... por 1,34428497 años de felicidad sin tregua en un mundo mágico llamado paouis.

viernes, 13 de febrero de 2009

Un nuevo llamado de atención a la humildad.

Pablo tiene muy buenas ideas y una actitud difícil. Todos soportan su actitud porque saben que normalmente es buena persona y es muy inteligente, pero él no puede notar su problema porque es absolutamente inconciente.

Hay ciertos gestos que la gente copia desde la infancia y después usa de una manera involuntaria. Él tiene un gesto muy molesto para los demás. Es muy guapo pero cuando ese gesto de desagrado aparece en su rostro...desagrado y arrogancia, todos sienten que lo odian. Para Milán Kundera los gestos de los individuos son una inspiración para nuevos personajes, si Kundera tomara el gesto de Pablo para crear un personaje, realmente sería un personaje vil.

Hoy Pablo tuvo una reunión con una persona que admira por su experiencia y su trabajo. Es uno de los jefes de la oficina con un carácter muy fuerte y, es ese carácter fuerte de ambos lo que los mantiene separados y casi en competencia. Sin embargo, desde hace un tiempo Pablo se resignó a aceptar que en el fondo siente admiración por ese jefe y ha tomado una actitud más pasiva. Están reunidos para revisar un artículo que Pablo escribió hace tiempo y el jefe hace la supervisión. Digamos pues que son co-autores. Es una reunión de poca importancia en términos reales, pero muy importante en la simbología de Pablo.

Llegó a la reunión entusiasmado porque quería realmente trabajar con esa persona, pero al llegar, ese hombre que tanto admira, lo miró con desidia y empezó a hablarle rápido sobre los errores que habían en el artículo. El gesto odiado de Pablo apareció inconcientemente en el rostro y el jefe empezó a hablarle con más énfasis...

Estamos ahí con ellos, en una situación cotidiana de oficina. Una explosión de egos y frases célebres sobre temas profundos. Defienden sus puntos de vista con furia y en un momento el jefe toma su posición de mando y hace un llamado de atención a Pablo.

- ¿Por qué es tan difícil trabajar con usted? Le pregunta.
- Pablo cambia su rostro inmediatamente y se dedica a asentar con la cabeza evitando el contacto visual.

Se marcha humillado.

- ¿Por qué siempre quiero ir rápido? ¿por qué cierro mis ojos y empiezo a correr tras la meta sin detenerme a pensar? ¿por qué lucho siempre con tanta fuerza como si me estuvieran atacando? - Reflexiona.

No es la aventura más grande del mundo, es una simple situación cotidiana en la oficina, pero se siente tan humillado que cree haber aprendido algo... y eso sí es novedoso, no se aprende algo nuevo todos los días en la oficina.

sábado, 7 de febrero de 2009

La sonrisa


Yo le temo a la calle y a la gente. Sé que no es bueno vivir así pero es inevitable.

Un hombre va caminando serio. Tiene ese gesto en el que las cejas se juntan y hacen una arruguita en la frente. Además del gesto tiene un rostro brusco, fuerte y una mirada encogida, amarilla, sin brillo, sin horizonte, como si estuviese enfermo pero luchando. Una mirada que ve las cosas hoy y ahora, sin futuro y sin nostalgia del pasado. De esas que te dan miedo porque parecen ser capaces de cualquier cosa.

Se sube a un bus lleno de gente, lleva dos bolsas no muy grandes y negras en la mano, se nota que están pesadas. Yo, que voy sentada en la primera silla junto a la puerta, lo veo que sube y pienso: si viese a ese hombre caminando en la calle me cruzaría de andén inmediatamente.

Tiene la piel con cicatrices y mis ojos juzgan esas bolsas misteriosas. El bus avanza y el hombre con sus bolsas no encuentra la manera de sostenerse...no se ve angustia en su rostro sino enojo.

Lo pienso un segundo. Si estuviéramos en la calle él me robaría...pero aquí no puede hacerme nada.

Necesita ayuda? Le pregunto.

Sube la mirada agresiva y al verme, sonríe de una manera tan brillante que todo su rostro cambia. Veo su alma disfrazada con ese rostro enojado, me pasa las bolsas y dice gracias. Su sonrisa me recuerda a un lindo niño con el que salía antes.

Con sus manos ahora libres se acomoda de pie en el bus. Me mira de vez en cuando para confirmar que sus bolsas están a salvo.

Llegamos a "Siloé" donde se bajan casi todos los pasajeros, entre ellos él, que me pide las bolsas y me mira sonriente a los ojos... no sé porque logró sonrojarme...creo que sentí que así como yo vi su alma, él vio la mía...

No fingí sequedad. A veces lo hago para mostrar que ayudé por cortesía y no por algo personal. Lo miro y un poco rojita le sonrio también. Fue un gesto sutilmente coqueto, sentí que a los dos nos daría alegría recordar ese corto momento en el que detrás de los prejucios de ambos, sólo somos dos personas más, que se sonrien...