miércoles, 29 de octubre de 2008

No me vayas a engañar…


No me vayas a engañar…

Así se llama una canción de Celia Cruz que me gusta mucho…

No me vayas a engañar, di la verdad, di lo justo…

Y creo que esta frase será vigente siempre y para todo contexto.

A los medios de comunicación, a los amigos, a la pareja.

Una amiga me contó una “anécdota” de cómo la engañó su esposo. Y al escucharla llorar por el teléfono, no pude evitar llorar también…

Una de sus amigas se había acostado con su esposo… es un engaño doble… es uno de los peores.

No me vayas a engañar, di la verdad, di lo justo…

Desde hace varias semanas me ha dado por analizar mis relaciones personales pensando en la confianza. ¿En quién confío y en quién no?

¿Se han hecho esa pregunta? ¡Qué difícil y qué dolorosa de responder¡

Hablando con mi amiga dijimos que al menos el circulo más cercano de personas que nos rodean, deberían generarnos esa confianza: No me vayas a engañar, di la verdad, di lo justo…

Entonces, en el análisis de mis relaciones pensé que algunos de mis amig@s han cometido errores muy grandes… y yo trato de no juzgarlos. Igualmente, cuando yo me he equivocada espero que no me juzguen, pero que me digan lo que sienten. Es un pacto doble de mostrarnos como somos, lo bueno y lo malo, pero aceptarnos y querernos así.

Escribo esta entrada para ustedes, para mis amigos…para que hagamos un pacto: No me vayas a engañar, di la verdad, di lo justo…

Aunque sea doloroso y cruel, al menos entre nosotros, los más cercanos…sin estrategias, sin juegos, sin mentiras. Sin querer presumir de una alta moral, el pacto es sólo aceptar nuestros errores cuando ocurran y confesarlos.

¿Por qué lo hago? Por que al menos quiero saber que tengo ese círculo donde estoy a salvo y ellos pueden desde ya incluirme en ese circulo.

Un abrazo, aceptan mi pacto?