martes, 25 de octubre de 2011

¿Si me pongo las chanclas de mi madre será que me dicen hacia dónde debo caminar?

Decidí dar rienda suelta a mis sueños y deseos. Dejar de luchar contra ellos, dejar de contenerlos. Y eso me llevó a este preciso momento, en el cual estoy perdida. Pocos días me quedan de calma… la tensa calma en la que vivo. Me gustaría tener a mi madre conmigo, que me abrace y me diga que no hay peligro. Ella me regaló unas chanclas suyas, que usaba para estar en casa. Me pregunto si al ponerme las chanclas, ellas me dirán a dónde ir. Me las he puesto y espero instrucciones, sentada… esperando el impulso. Tengo los ojos secos, no hay tristeza, pero hay muchas otras cosas. Tal vez demasiadas. Cambios, aventuras, pasiones, decisiones, temores, silencios… noches de sueños fríos y otros no tanto. Me voy lejos, lejos de todo. A buscar silencio para callar mi mente… necesito encontrar respuestas y salir de este laberinto. Ahora recuerdo a Neruda y Benedetti… La poesía ha vuelto a tener significado y las palabras se quedan en mis oídos: Encontrar equilibrio no implica ser tibio Todos somos albañiles de muros No quieras con desgana … No te salves ahora ni nunca Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos Espero mientras leo poesía y entre más leo...más me pierdo. Tengo unas ansias locas de vida y al mismo tiempo siento la muerte rondando. Corre Paola, corre, es lo único que me dicen las chanclas de la madre mía.

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