viernes, 24 de junio de 2011

Volver y el moco

Stress... deadline... final report... stress... deadline... almost finishing the report... stress... uploading the report... relax! Mi día hasta las seis de la tarde se puede resumir así. Después la cosa se pone más interesante. Todo empieza con mi grupo de trabajo. Después de dos meses de compartir 40 horas semanales de intenso trabajo, después de algunos enojos y reconciliaciones, después de terminar el proyecto, algunos lazos se han tejido entre el filipino, el liberiano, el etíope y esta pequeña colombianita. Así que decidimos irnos a tomar una cerveza al bar del centro que tiene 400 opciones de cerveza para escoger. Lo más gracioso es que me gusta ir a ese bar por las 400 opciones, pero al final siempre pido la misma cerveza: Edelweiß Weißbier. Yo le digo Edelguaiser.

Relajada y dispuesta a disfrutar la 'bierje', me siento junto a mis compañeros. Todo pintaba para ser un momento de euforía colectiva fruto del final del trabajo... pero oh no! Qué sorpresa! Mi compañero de Filipinas tiene un moco enorme en su nariz! En ese preciso momento me volvió el stress. Mi noche se convirtió en una mescla de: cerveza... moco... no mires el moco, focus in the eyes... beer... relax... talking... oh no! El moco again... don't watch the Philipine guy... he has a MOCO. Oh no! The Philippine guy is talking to me, focus in the eyes... oh no! He is moving his head... moco a la vista... moco... moco... moco.... quiero vomitar!!!

Pero yo soy una persona inteligente y siempre aprendo de todo. El moco no puede vencerme... I'm going to beat the moco! I don't even now how to say moco in English and I don't want to know. Finalmente, después de una lucha interna inmensa, he decidido que el moco no me afecta, no me importa. Me sentía tan orgullosa de mi misma! El moco estaba ahí y ya no me importaba, he vencido al moco. La noche terminó en una interesante lección de bailes tradicionales de los diferentes países. Eventualmente (4 horas después) mi amigo filipino fue al baño y se quitó el moco. Yo ni siquiera lo noté. Terminó la celebración y ahora en mi cuarto, cansada y lista para dormir me ha dado por pensar en mi retorno a casa.

Volver... es lo único que pienso... estoy feliz! Feliz de ver a la gente que amo! Pero también tengo que confesar que tengo miedo. Que volver asusta.... que hay demasiadas expectativas en juego... y no tiene nada que ver con mis relaciones y mi gente... Mi miedo es a Cali. Tengo miedo de los extraños... tengo miedo de dejar el confort de una sociedad rica y volver a una sociedad con problemas. ¿Eso suena terrible? ¿Es acaso un poco egoísta?

Pero no es malo temer... temer es humano. Lo malo sería no volver y yo sí quiero volver, porque es más lo bueno que lo malo! Y en Cali están las personas más importantes de mi vida, y si para verlos tengo que luchar contra dragones y ratas, lucharé! Si pude vencer el moco, puedo vencer cualquier cosa!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me reí mucho flacuchenta!!!! Mucho

PaoCh dijo...

Sabes lo más cagada Flaco? Que lo que más recuerdo de esa noche es el bendito moco. Lo tengo grabadito en mi disco duro... qué mal!!! Además todo el mundo me pregunta por qué no le dije al man que se lo quitara. Bueno, pues porque las personas de los países 'asiáticos' (aunque Fiipinas es de Oceanía a mí me parece más cercano a lo oriental) son muy respetuosas y ceremoniosas. Si yo le decía eso al señor, seguro él se iba a preocupar mucho y sentir muy avergonzado. Su noche dejaría de ser feliz y yo no quería eso. Además, hay que luchar contra los escrúpulos innecesarios no? O qué opinas?