viernes, 5 de marzo de 2010

La mirada que se olvida


Una mirada puede decir tantas cosas!!! Y no quiero hablar de miradas de amor y pasión, de esas no me gusta hablar, prefiero verlas y además la poesía ya está saturada del tema. Hablo de lo opuesto, de esas miradas feas que dan ganas de decir: Póngase unas gafas de sol por favor!!! O como la mirada del ojo de Saurón sobre Frodo!!! Esa mirada que preferimos que no nos vea... Esa mirada que preferimos olvidar y que cuando la recordamos nos dan ganas de bañarnos para limpiarnos.

Hoy me encontré una de esas miradas, pero no era una mirada que inspiraba miedo o tenía morbo. Aunque ahora me genera desprecio, esa mirada era la que un actor trata de imitar cuando va a hacer de malo en una película... pero no me refiero a la mirada macabra caricaturesca sino a una simple mirada de una persona mala.

Esa mirada no se puede imitar, para tenerla simplemente se necesita un paquete completo de amargura, frustración, envidia, arrogancia y arribismo.

He visto algunas personas que tienen esa mirada... fea sencillamente fea, vacía, poco interesante. La mirada del mediocre que se ha apoderado de un lugar y ahora hace cualquier cosa para retenerlo. Esa mirada por lo general de cierta gente mayor, que ya ha pecado tanto que los ojos se opacan, se desvían... la mirada que ya no mira sino que se esconde, pero que de vez en cuando sale, se escapa y deja ver el alma asquerosa que oculta. Esa mirada no se recuerda fácilmente, nadie la evoca, nos esforzamos por olvidarla y quien la tiene se esfuerza por esconderla.

Pobrecitos los que tienen esa mirada... en medio de su arrogancia no pueden darse cuenta la lástima, la poca confianza y el asco que inspiran. Su amargura es tan grande que logran contagiarnos con solo mirarnos.

Esa persona que me ha mirado hoy, me ha contaminado y yo escribo este texto para neutralizar su poder y olvidar esa mirada.


Después de estas palabras he logrado borrar su recuerdo; por más que intento ya no la veo mirándome...

Las palabras sanan, las palabras curan, las palabras limpian...

Y esa persona ya no me mira... y yo ya no la recuerdo...

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