
Un hombre viene a la Universidad pública con su bebé. Lo veo desde la ventana de mi oficina y pienso que va a abandonarlo.
Creerá que acá algún sabio profesor o un joven estudiante salvará a su hijo.
La situación es terrible en este momento y en esta ciudad. Hay una guerra abierta de todos los ciudadanos por los recursos económicos. Hay desesperación y violencia.
El hombre camina por los lugares más solos de la Universidad. Busca las zonas verdes y mira. Ha llegado a mi ventana de esa manera, mira los árboles, ubica los vigilantes y puede ver que lo observo. Decide devolverse un poco triste. Se ve muy nervioso. Me mira y baja la mirada. Él sabe que yo le puedo leer la mente y se avergüenza. Abandona su idea por hoy, sólo por hoy.
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