
Hay una vaca desangrándose en el piso.
Luego se convertirá en un delicioso churrasco, o un BABY beef. ¿A quién le importa que dos días antes ese churrasco era una vaca que caminaba por un estrecho pasillo en el que le echaban agua fría (baño frío) mientras ella lloraba pasivamente por el miedo a la muerte?
Sacrificio, dolor, sangre, llanto. Y es que la pobre vaca no es nada comparada con las atrocidades que se ven en los noticieros, en Irak, en el Líbano y en la propia calle quinta de Cali. Masacres, muertos, hogares destruidos y soldados celebrando desde sus aviones, diciéndo las bombas parecen luces de navidad.
Que mierda!
Me gustaría poner a desfilar a toda la humanidad por ese pasillo estrecho, que les echen agua y sientan el miedo a la muerte. El hombre sólo es bueno en condiciones adversas. ¿Será que es necesario el matadero de humanos para que recuperemos la sensibilidad?
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